Morata, una bendición para Zidane

El canterano se mostró en Anoeta como una alternativa diferente y de calidad para la delantera
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Álvaro Morata volvió a vestir la elástica del Real Madrid en un partido de Liga más de dos años después. Y lo hizo en Anoeta, un campo donde ya sabía lo que era marcar un gol. Ayer la suerte le fue esquiva y no consiguió batir a Rulli, sin embargo, el '21' deslumbró con una gran actuación en la que demostró que está más que preparado para esta nueva etapa.

Poco queda de aquel niño que abandonó Madrid con destino a Turín. Un jugador del que se sabía que tenía mimbres para hacerse un hueco en la plantilla blanca, pero que primero debía explotarlos. Sus dos años en la Juventus, sin llegar a ser titular indiscutible, le han servido para ser un mejor futbolista. Es algo que está a la vista de todos. El juego duro y las defensas disciplinadas que se encontró en la Serie A, donde es muy complicado superar contrarios con acciones individuales, le han servido para evolucionar en aspectos tan importantes para un delantero como puede ser el juego de espaldas, para conservar el balón y que el equipo suba líneas, o el juego combinativo al primer toque. Son algunas de las virtudes que ha ido adquiriendo y que ahora Zidane va a poder potenciar.

Se podría decir que en lo que Álvaro ha mejorado, es en lo que Benzema más destaca y en lo que quizá no haya nadie en el mundo que lo haga mejor que él. No obstante, son perfiles de delantero muy diferentes. El español conserva su gran activo, con el que encandiló a todos en su etapa en el Castilla; la velocidad con el balón pegado al pie, con la que consigue dejar atrás a las defensas rivales sin necesidad de regates inverosímiles. También el desmarque al espacio, dando posibilidad de pases verticales y juego más directo a sus compañeros, o la presión a la hora de intentar robar la pelota en campo contrario, donde Morata no descansa.

Esta temporada Zidane tendrá, además de un jugador de garantías que pueda dar descanso y que compita con Benzema, una variante táctica para utilizar en según qué partidos. Y es que el hecho de tener dos delanteros de tanto nivel y con capacidades tan diferentes, es una bendición caída del cielo para cualquier entrenador.