El Madrid ganó cuando quiso

  • Jaycee Carroll y Sergio Llull le metieron la quinta marcha en el último cuarto y el Madrid venció al Kazan. Felipe Reyes entró en la historia de la Euroliga al colarse en el TOP 5 de anotación.

FOTO: Euroleague

Tras vencer en Canarias y vapulear al Barcelona el Real Madrid recibía en el WiZink Center al Unics Kazan. El partido entrañaba dificultad a pesar de un rival no muy exigente en Euroliga hasta la fecha. Los rusos se plantaban en Madrid con Keith Langford como máxima amenaza –es el máximo anotador de la Euroliga – y a priori era uno de los peligros a seguir en los visitantes.

El Madrid empezó el encuentro con el siguiente quinteto: Doncic, Jonas Maciulis, Felipe Reyes, Gustavo Ayón y Sergio Llull en liza. Los blancos arrancaron la contienda con un Maciulis, imperial en la recuperación, además de tener acierto de cara la canasta y un Rudy Fernández hiperactivo en el contraataque, queriendo ser de los destacados del choque. Rápidamente, los de Laso, se marchaban en el primer cuarto a una distancia favorable (25-17). El Madrid se presentaba en el encuentro con seriedad y sólo el americano Langford podía sostener la diferencia inicial en el marcador.

El segundo cuarto fue el del descontrol y el desacierto. Lo que se había trabajado en los primeros minutos se fue al traste por ‘olvidarse’ de que el encuentro seguía en juego. El despiste fue total y el Unics Kazan, poco a poco y sin pausa se metió de nuevo en el duelo, llegándose a colocar sólo a dos puntos por debajo de los ‘merengues’. Anthony Randolph volvió a sobrevolar y a taponar canastas ya cantadas, como hizo en la Ciudad Condal, le puso la única ‘salsa’ a un espeso Madrid que llegó al descanso con un 40-37, pero con la sensación de haber jugado a otra cosa completamente diferente a lo visto en el primer cuarto. Llull, por cierto, dejó la canasta de la noche y de la temporada (aunque no se la dieron válida, por estar fuera de tiempo) desde el centro de la cancha ‘a lo Curry’.

Felipe Reyes ‘abrió fuego’ en el tercer cuarto. El capitán se convirtió en historia de la Euroliga al llegar ya al quinto puesto en la máxima anotación de la competición europea. Rudy prosiguió con otro triple, pero el Kazan seguía agazapado intentando arañar cada jugada a los blancos y acercarse en el marcador. Otello Hunter puso el espectáculo del periodo al transformar en mate un alley-hoop de Llull. 62-55 era el resultado a esas alturas de partido. El colectivo arbitral, una vez más, levantaba la polémica en el Palacio que poco a poco se empezaba a ‘incendiar’ (aunque no fue a mayores) contrariado por la labor de éstos.

En el último cuarto el Madrid salió en modo apisonadora. Jaycee Carroll portaba la bandera de dicho vendaval y con un minuto fulgurante en el cual anotó dos triples y transformó un 2+1 levantó al Palacio en su partido 365 con la camiseta del Real Madrid. Sergio Llull no quiso ser menos que el estadounidense e intentó superarle. Le igualó con dos triples y le dio un +9 muy valioso a falta de 3 minutos para el final. Hasta Isco Alarcón, presente en el Palco, aplaudía las jugadas del base de Mahón. Rudy se unió con otro triple que le daba el +10 al Madrid. Tan sólo quedaba ponerle la puntilla el duelo.

Felipe Reyes salía de nuevo en pista y metía dos tiros libres. En la siguiente jugada los rusos no fallaron, pero Felipe Reyes tampoco. Hoy era el día del ‘capi’ y cerraba el marcador desde la línea de tiro libre el 89-75 que reflejó el marcador final.