Las siestas en Europa se pagan caras

  • El Madrid desperdicia un 0-2 y acaba empatando 3-3 en Varsovia. Lucas Vázquez tuvo el 3-4 en el último segundo y acabó perdonando. Falta de tensión y concentración que cuesta prácticamente la primera plaza del grupo F.

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El partido invitaba a una siestecita. No se había cumplido ni el minuto de juego y el Madrid ya iba ganando en Varsovia con el gol de Gareth Bale – golazo, perdón – y Benzema en el 35’ ponía tierra de por medio gracias a una gran jugada elaborada. Viendo el encuentro el pensamiento era saber si le caerían 4,5,6 o 7 al Legia de Varsovia. Indefensos y sin su hinchada, parecía un equipo vulnerable.

En el fútbol lo mejor es tratar a todos por igual. Experimento ‘rana’ el que le salió en la cuarta noche europea de la temporada al Real Madrid y a Zinedine Zidane. Por el pelo de una gamba, el Madrid, casi pierde medio año después en tierras polacas.  

En parte casi lo pierde en una siesta de época. Lo tenía todo a favor para golear, pero jugar ‘sin’ el equilibrio defensivo y volcarse al ataque conlleva a estas cosas. Zidane salió con cuatro delanteros al más puro estilo Play Station. Los de Magiera soñaban con una noche así para seguir peleando por entrar en la Europa League. Odjidja Ofoe puso el 1-2 para hacer pensar a su equipo en la quimera. Lo terminaron consiguiendo los polacos.

Una segunda parte más desastrosa que el final de la primera. En un arreón, el Legia, empató el encuentro en el 58’ por medio de Radovic y el Madrid estaba en la lona. Incapaz de generar fútbol y de llegar con claro peligro a la portería de Malarz. En los últimos diez minutos de partido llegó la locura absoluta.

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El Legia en el Estadio del Ejército polaco noqueaba al Madrid con una remontada que consumaba Moulin. El desastre estaba hecho y los de ZIdane tenían 5 minutos para ‘arreglarlo’. Se habían quedado profundamente dormidos y luchaban contra el reloj. Kovacic alivió al madridismo con el 3-3 final. En el ADN blanco está marcado a sangre luchar hasta la última milésima de partido. Y en Varsovia, al menos, murió en la orilla. Pudo marcar Lucas Vázquez en la última jugada del encuentro. Lo evitó el larguero que escupió su volea. Empatando un partido que ya estaba ganado, el Real Madrid, todavía depende de si mismo para terminar liderando el grupo. Deberá de hacer los deberes, sin despistes y a máxima precisión en Portugal y actuar como se debe ante el Dortmund en la previsible ‘final’ del grupo F.