Llull está a otro nivel

  • El de Mahón, con números de escándalo, le dio la victoria al Real Madrid ante Panathinaikos. 30 puntos para el delirio de la grada y que se autoregaló por su vigésimo noveno aniversario. Los griegos lucharon hasta el final con una gran aportación de Bouroussis en la pintura.

FOTO: Euroleague

Partido grande de Copa de Europa en Madrid. Se medían los blancos ante el Panathinaikos de Bouroussis y KC Rivers, dirigidos por Xavi Pascual. Ambos se llevaron las ovaciones de la noche, el técnico, por el contrario se llevó la pitada monumental por parte del respetable madridista 

La igualdad imperó en el primer cuarto. Los dos equipos demostraban de igual a igual que buscaban la victoria desde el inicio. Los griegos Bouroussis y Calathes causaban estragos en la defensa madridista en el arranque de partido. Feldeine ponía los puntos en el marcador y sólo Jonas Maciulis, a base de triples y buenas intenciones, tiraba del carro del conjunto ‘merengue’. Rudy, que volvía tras ausentarse ante el Iberostar Tenerife en la Liga Endesa, entró y besó el santo con un triple que comprimía el choque. Singleton, respondía al triple haciendo lo propio. La igualdad era máxima y la tensión crecía por momentos. Xavi Pascual que se llevó la pitada de la noche vio como incrementaban los decibelios en el Palacio de los Deportes según las decisiones que tomaba al protestar. El marcador reflejaba la igualdad con el 21-23 al final del cuarto.

El segundo cuarto mostró la misma tónica del inicio del encuentro. Igualdad y más igualdad. Daban igual los triples de uno y otro lado. En la siguiente jugada respondía el otro equipo y así sucesivamente. Singleton despegó en un arranque majestuoso de periodo para los griegos, pero Randolph levantaba a toda la afición jugando al límite. Llull apareció en escena, inédito hasta que él quiso, y con dos mandarinazos silenciaba la buena labor de Feldeine en el triple y de I. Bouroussis en la pintura (ambos infalibles en sus tareas). Thompkins se unió a la ‘fiesta’ del base de Mahón y con dos triples le dio una ligera ventaja a los de Pablo Laso. 53-50 era la puntuación que reflejaba el electrónico al final del segundo cuarto. Un alto puntuaje que daba a entender el partidazo de Copa de Europa que se estaba viviendo en el rebautizado Palacio, WiZink Center, hasta el descanso.

Con bronca y tensión comenzó la segunda mitad. Gist y Doncic se las tenían tiesas ante la pasividad del trío arbitral. El Real Madrid reclamaba faltas y el colegiado cargaba al equipo con una técnica, pero en contra. Un arbitraje calamitoso desde la perspectiva del Madrid. Y ni con esas frenó al rey de Europa y a Sergio Llull. El ‘23’ se marcó un tercer cuarto a otro nivel. Y es que, está a otro nivel. Con 25 puntos al final del mismo se convertía en el máximo anotador en la momentánea victoria de los blancos a las alturas de encuentro (72-68).


Todo partido tiene su desenlace y llegó el cuarto y último cuarto para remediar la igualdad. Rudy Fernández se desesperezó para abrir la lata del tramo final de encuentro. Gist, en la anécdota de la noche, pidió una camilla que jamás llegó y se tuvo que ir a vestuarios por su propio pie y con la ayuda de dos compañeros. Ese lance dejó fríos a los jugadores para los últimos minutos de encuentro y fue como un parón en el partido para dar paso a lo decisivo.

Feldeine seguía liderando a los suyos y Llull a los blancos. Ambos pusieron la igualdad máxima (79-79) ahora un error se pagaría caro. A falta de 01:21, Llull, hacía posible un 2+1 de auténtica raza vikinga (84-81) y rugía el Palacio de los Deportes.  La presión era para los visitantes y el americano Feldeine no entiende de presiones. Quedaba 01:06 para terminar la contienda y apareció Sergio Llull para poner la bombita y hacer jugar al Panathinaikos contra el reloj. Ayón recuperó, Carroll aguantó y al Madrid tan sólo le quedaba ponerle el sello a la victoria. El estadounidense anotó un tiro libre y a falta de 5’’ la posesión era para los griegos. Y fallaron. La victoria fue madridista. Un triunfo de muchísimos quilates y mucho prestigio. Lo próximo, que no es poco, será en Barcelona dentro de dos días en un Clásico europeo.