La Firma Invitada: ''Un Madrid de vergüenza''

LA FIRMA INVITADA: Paula Pineda (@7Sempiterno7) A mí me daría vergüenza ser Campeón del Mundo así, después de ganar una Copa de Europa, la número once, en este caso. Otro despropósito. A mí me daría vergüenza levantar un título después de yo qué sé ya cuántos partidos sin perder, con un tío que marca tres goles en la final y al que le acaban de dar un Balón de Oro sin merecerlo, habiendo ganado únicamente una Champions, una Eurocopa y una Supercopa en la misma temporada, amén de haber dejado el balón en la red más de cincuenta veces en el mismo año natural. 

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A mí me daría vergüenza que un entrenador que no es capaz de ganarle a La Roda lleve más títulos que derrotas, que un tal Kashima te saque los colores porque, como decían sin decirlo Juan Carlos Rivero y Sanchís, los japoneses son una mierda. A mí me daría vergüenza presentarme siempre con una sonrisa en las ruedas de prensa, sentar mi flor en la silla y torear a los periodistas con una simpatía y una elegancia que no saben cómo encajar.

A mí me daría vergüenza ir líder en la Liga, sin haberle ganado a ningún rival de peso y habiendo apenas goleado al Atleti en su campo y dejado al Barcelona con la miel de la victoria en los labios. Me daría vergüenza haber logrado que un vestuario cargado de egos se consideren familia y amigos, que el compañerismo prime y que el escudo esté por encima de todo.

Este Real Madrid es una vergüenza, que es lo que lleva siendo toda su historia. Un club empeñado en ganar y ganar, sin importarle que el rival sea un Kashima japonés o un vecino llamado Atleti que se empeñó por dos veces en invitarse a la fiesta europea del equipo de Chamartín. No tiene esta entidad otra cosa entre ceja y ceja que no sea dejar abatidos en las cunetas a cualquier rival que ose ponerse delante. Una vergüenza, una indecencia, la prepotencia típica de quien se sabe mejor y deja constancia de ello.

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Cuanto más escuece este Real Madrid, cuanta más bilis hay que sortear, cuantas más críticas encuentro más orgullosa estoy de ser madridista, del triplete europeo, de la envidia que despertamos, de la flor de Zidane y los goles a puerta vacía de Cristiano Ronaldo. Cuanto más odien a mi equipo, más lo quiero yo. Cuanta más vergüenza dé, más orgullosa estaré.