Llull y Doncic son demasiado

  • El líder no falló en casa ante el colista y se consolida en lo más alto de la tabla. Llull (20 puntos), Luka Doncic (17 puntos) y Carroll (16 puntos) los máximos anotadores del partido.


FOTO: Euroleague

Tocaba defender el liderato en el Palacio de los Deportes ante el colista. El Armani Milán, último en la tabla, jugaba ante el primer clasificado. Sin Rudy Fernández, baja de última hora y con Luka Doncic en la nómina.

Sergio Llull rápidamente iba a ‘encender’ el Palacio. Con un triple mágico – una de esas mandarinas habituales – bajo presión y con el tiempo encima la metió. Desde el primer momento empezó a aliarse con Gustavo Ayón en el parqué. El Milán en ataque empleaba sus armas y buscaba un juego más físico con Mc Lean y Krunoslav Simon. En defensa, los italianos obligaban a los blancos a errores forzados que impedían una mayor ventaja (22-18) en el marcador.

Luka Doncic cogió el peso del equipo y lo hizo todo bien. Asistir, atento para anotar, levantar el Palacio con tiros de tres e incluso taponar. Al chaval solo le faltaba eso, y ante el Milán lo hizo. Tendrá pesadillas Simon con el taponazo que le dejó el de Ljubiana. El Milán, aparte de eso, no le perdió la cara al partido y lo mantuvo apretado en el segundo cuarto. El líder te exige el máximo y el Real Madrid llevó el partido a máxima intensidad. El cuadro transalpino supo aguantar y terminó la primera mitad ganando 46-49.

La segunda mitad comenzó con la misma tónica de la primera. El equipo de Jasmin Repesa seguía ‘achuchando’ en el marcador. El Madrid, por su parte, buscaba adelantarse por momentos en el marcador. Un triple de Jaycee Carroll bastó para volver a ‘enchufar’ a la afición blanca en el partido. El croata Simon era un verdadero incordio en todos los puntos de la cancha y era el líder del conjunto italiano. El odio habitual del público hacia el árbitro se ‘cimentaba’ con una técnica de Maciulis a Raduljica que ‘daba alas’ a los ‘rojos’. Carroll aguantaba el tipo y con un triple en un momento agónico apretaba la contienda. Aunque nuevamente los italianos sacaban ‘petróleo’ del juego físico y del criterio arbitral y terminaban el tercer cuarto por delante (69-73).

El esloveno Luka Doncic es un tío sin miedo, si tiene que jugársela se la juega y en él recayó el juego del equipo. El árbitro seguía permitiendo, con decisiones absurdas, la ventaja del Armani Milán. Doncic y Hickman se ‘picaban’ a triples para ponerle máxima emoción al final del partido. Sergio Llull se colaba entre los protagonistas del tramo final con un triplazo que ponía al Madrid por delante a falta de cinco minutos y le elevaba por encima de los 15 puntos en su cuenta personal. La emoción estaba ‘a flor de piel’ y el tiempo iba corriendo, aunque la igualdad se mantenía. 

El encuentro estaba en ‘un puño’ y al mínimo fallo se decidiría. Ayón en la pintura es fiabilidad pura y el Madrid defendió realmente bien. Doncic se colgaba del aro y hacia estallar el delirio en el WiZink Center. Sólo faltaba ponerle la puntilla al duelo y sentenciar en lo que restaba y así fue con el 94-89 final. El Madrid no pisará su casa hasta finales de febrero. Esperará volver con una Copa debajo del brazo.